Las Propiedades Saludables del Aceite de Oliva

Beneficios para la salud

Los beneficios para la salud que aporta el Aceite de Oliva son bien conocidos desde la antigüedad. Ya Hipócrates, Galeno o Dioscórides redactaron tratados sobre el asunto.

Y el tiempo ha dado la razón, y la investigación científica ha demostrado verídicamente que en los países mediterráneos caracterizados por el uso del Aceite de Oliva en su alimentación ha tenido gran incidencia sobre las enfermedades de los seres humanos. Dicho de otro modo, las enfermedades crónicas están entre las más bajas del mundo y las expectativas de vida están entre las más altas.

En consecuencia, la dieta mediterránea se ha tomado como un modelo saludable a seguir.

En las últimas décadas el Aceite de Oliva y, en especial, el Aceite de Oliva Virgen Extra se han revelado como alimentos saludables con numerosos efectos positivos sobre la salud humana, Esto se debe fundamentalmente al alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) y a sus componentes antioxidantes (vitamina E y compuestos fenólicos).

El aceite de Oliva ingerido habitualmente determina una composición de ácido graso del tejido adiposo, con especial contenido en ácido oleico, que favorece adecuado el perfil adecuado de ácidos grasos en las células.

Los efectos beneficiosos del aceite de oliva virgen sobre el organismo se pueden resumir en:

  • Aparato circulatorio: nos ayuda a prevenir la arteriosclerosis y sus riesgos.
  • Aparato digestivo: produce una mejora en el funcionamiento del estómago y del páncreas.
  • Piel: posee un efecto protector y tónico de la epidermis.
  • Sistema endocrino: ayuda a mejorar nuestras funciones metabólicas.
  • Sistema óseo: estimula el crecimiento y ayuda a la absorción del calcio y la mineralización.

El Aceite de Oliva Virgen contiene vitamina E, por lo que -debido al efecto antioxidante de ésta sobre la membrana celular- está especialmente recomendado para la infancia y la tercera edad.

Gastronomía

El Aceite de Oliva de calidad Virgen Extra es un producto muy apreciado en alta cocina y cada vez más en los hogares de todo el mundo. El aceite de oliva es la base de la mayoría de los platos de la cocina mediterránea. Sus matices aromáticos, su picor y amargor y dulzor combinados son la perfecta culminación de cualquier plato.

De entre todos los usos que se le dan al Aceite de Oliva, el uso culinario es el más extendido, apreciado y el que más adecuado para disfrutar de los beneficios que aporta a nuestra salud.

El Aceite de Oliva Virgen es el único que se consume tal y como se “exprime” del fruto. El proceso de fabricación es simple y no altera las propiedades del “zumo” obtenido. El resto de Aceites Vegetales provienen de semillas en su mayor parte y en su elaboración intervienen procesos químicos que hacen que estos aceites un producto menos natural frente al Aceite de Oliva Virgen.

El Aceite de Oliva Virgen y Virgen Extra serán los protagonistas de todo el curso, ya que son los que conservan los aromas, sabor y propiedades naturales de la aceituna. El Aceite de Oliva (procedente de mezcla con Aceite de Oliva refinado) y el Aceite de Orujo de Oliva han perdido gran parte de sus características sensoriales en los procesos de extracción y aunque son aptos para el consumo, no son culinariamente comparables a los Aceites de Oliva Virgen comerciales.

El Aceite de Oliva desde el punto de vista nutricional es una grasa de origen vegetal que aporta unas 9 calorías por gramo de aceite consumado. Por lo tanto, no se recomienda un uso desenfrenado de aceite de Oliva de la misma manera que no debe abusarse de ninguna otra grasa en la alimentación.

Las grasas son los elementos que aportan sabor a los alimentos, en el caso del Aceite de oliva el sabor y olor que aporta como ingrediente ensalza y mejora del resto de ingredientes y les aporta personalidad a los platos.

Las tendencias actuales de la cocina, tanto profesional como doméstica, y la amplia variedades y cualidades de Aceites de Oliva están propiciando que en nuestras mesas se utilicen Aceites de Oliva específicos y diferenciados para cada plato, de forma similar a la selección de un vino adecuado para acompañarlo.

El Aceite de Oliva Virgen Extra se utiliza mayoritariamente “en crudo” conservando así intactas todas las características sensoriales procedentes del fruto exprimido, sin embargo, es también común y recomendable el uso para las diferentes técnicas culinarias de cocina.

Los usos posibles del Aceite de Oliva Virgen se describen y se pueden resumir:

En crudo: aliñar, adobar, conservar y emulsionar.

Cocinado: saltear, rehogar, estofar, confitar, escabechar, asar y freír.

El buen gourmet descubre inmediatamente el color y el perfume de un buen aceite de oliva. Saber apreciar los matices que definen un buen aceite es paso previo para penetrar en los secretos de lo que constituye un ejercicio gastronómico apasionante: el único camino para lograr la mejor y más adecuada aplicación culinaria a sus posibilidades.

En este campo, como en cualquier otro asunto relacionado con el paladar, no existen normas fijas, sino pautas extraídas de la experiencia que cada cocinero, personalmente, eleva el rango de disciplina propia.

La experiencia y la sabiduría ancestral en la manera de utilizar el aceite de oliva explica la suculencia de la cocina mediterránea, en la que las posibilidades de jugar con los sabores de distintos aceites se antojan inabarcables.